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  • Writer's pictureCarlos Vélez

Cuando Resistirse al Cambio es el Peor Virus

Updated: Jul 10, 2023

1 mayo, 2020



El verdadero líder reverdece en la crisis. Es más, el liderazgo está diseñado para florecer en momentos de incertidumbre y desasosiego. Es allí donde hace falta dirección e iniciativa. Intentar cosas nuevas aun cuando fracasen parcialmente demuestra un espíritu enseñable indispensable en la vida del líder. Tristemente las crisis siempre revelan otras crisis. Una de las más grandes de este tiempo, por encima de la relacionada a la salud o las finanzas es una crisis de liderazgo. La persistencia a los viejos modelos, las formas antiguas y la canonización de sistemas, metodologías y estructuras hace que personas en posiciones de liderazgo demuestren más y más su incapacidad para liderar.

Eric Hoffer en su libro El Verdadero Creyente (The True Believer) establece: “En tiempos de cambio, los que aprenden heredarán la tierra, y los que creen que saben se encontrarán hermosamente equipados para liderar un mundo que ya no existe”. Entender que el cambio es lo único permanente en la vida no es tarea sencilla. Especialmente cuando la validación del líder reside en lo que hace y no en su carácter. El miedo ciertamente es un agente paralizador y este efecto es amplificado en el liderazgo. ¿Por qué? Porque cuando un líder no demuestra la madurez de ser firme en sus convicciones y flexible en la aplicación está destinado a arrastrar a sus seguidores a sentirse preservadores de metodologías y paradigmas inexistentes. Eso los hará llegar juntos, tomados de la mano al fracaso.

En las últimas semanas he visto líderes florecer ante el reto que nos amenaza. Tristemente he visto otros que han preferido estrellar sus organizaciones al suelo antes de abrazar los cambios inevitables. Esos cambios inevitables que tenemos que adoptar deben ser implementados y hasta previstos si deseamos continuar conectándonos con un mundo que urgentemente necesita un mensaje de esperanza y anhela respuestas.

Hay tres ideas que quiero compartir con líderes alrededor del continente que creo que son indispensables para la nueva realidad que ya está presente en nuestra sociedad y nuestras organizaciones. Estas ideas y principios están siendo practicadas ahora mismo por líderes y organizaciones que están a la vanguardia de lo que nos está ocurriendo y se que serán parte del nuevo estándar de liderazgo a nivel mundial.

En primer lugar, el líder que aprende y crece en esta crisis entiende que no se trata de cuanto tenemos sino de cuanto podemos contribuir. Este no es el tiempo de cosechar sino de sembrar. No es el tiempo de hacer dinero, buscar de dónde podemos extraer para nosotros. La nueva realidad nos lleva a un lugar donde nos demuestra que este es el tiempo de prepararnos mejor, expandir nuestras fronteras e invertir en la expansión del recurso más importante de nuestras organizaciones, nuestra gente.

Por otro lado, esto requiere una evaluación de quién está invirtiendo en nuestra vida y a quien le estamos prestando nuestro oído. No tenemos tiempo para perderlo con personas que desean extraer de usted en vez de hacerle crecer. El costo es muy alto para no saber escoger a quien debemos escuchar. Hay un proverbio judío que ejemplifica esta realidad cuando dice: “Júntate con sabios y obtendrás sabiduría; júntate con necios y te echarás a perder” (Proverbios 13:20 DHH)

En segundo lugar, el líder que aprende y crece en esta crisis entiende que el empoderamiento de nuestro liderazgo reside en dar más de lo que se espera recibir. Hay dos tipos de vendedores en el mundo, los que hacen 10 ventas en una ciudad y tienen que salir corriendo y los que no. El tomar ventaja de las situaciones para beneficio personal y vivir ausentes de integridad es nuestra garantía de absoluto fracaso en el liderazgo. He escuchado líderes que me han dicho que durante la crisis están trabajando más que antes de la crisis. Uno de ellos me dijo, “trabajo tantas horas que mi organización está recibiendo una ganga por tenerme”. Sabe qué, ¡así debe ser! Sobrepasar expectativas debe ser la meta y el mecanismo más efectivo de añadirle valor a los demás y liderarlos en esta nueva realidad. Seth Godin, uno de los grandes pensadores de este tiempo establece: “El trabajo del líder de este tiempo es abrir puertas que ofrezcan oportunidades para su gente; en ese proceso tendrá que dar más de lo que daba antes, amar más de lo que amaba antes y servir más de lo que servía antes”.

Por último, el líder que aprende y crece en esta crisis ha realizado que para alcanzar el verdadero éxito hay que ser el primero en hacer las cosas que nadie está haciendo, como nadie las está haciendo y donde nadie las está haciendo. Esto lo llamamos Originalidad Cronológica. Lo que implica que la originalidad no es suficiente, requiere en este tiempo que seas el primero en intentarlo. Este tipo de conducta requiere un alto nivel de valor, valentía y compromiso consigo mismo y con los demás. Requiere una pasión tan alta que usted y yo estemos dispuestos a fracasar tantas veces sea necesario para encontrar como añadirle valor a los demás y guiarlos a ser todo lo que puedan ser. El crecimiento de nuestras organizaciones ya no depende de nuestra capacidad de realizar las cosas por nosotros mismos, sino de nuestra capacidad de invertir en los que tenemos a nuestro alrededor y ofrecerles las todas oportunidades posibles para que crezcan a la altura de su potencial. Cuando ellos crecen nosotros crecemos. Eso requiere hacer cosas nuevas, y hacerlas primero.

Esta no es la primera crisis ni será la última. Valorar el contribuir sobre el tener, ofrecer más de lo que se espera recibir y desarrollar esa Originalidad Cronológica no es solamente como usted manejará mejor el presente y la nueva realidad; será su mejor legado como líder. Muy pronto esta crisis desaparecerá y otra vendrá a sustituirla. Es posible que usted esté liderando en ese momento en el futuro como es posible que ya no esté con nosotros. Un verdadero líder influye en la vida de su equipo y su organización a tal grado que aún cuando no esté físicamente sus principios y carácter permanecen y guían la organización. Por esta razón, la mayoría de nosotros nos preguntamos en momentos de crisis personal o mundial… ¿Qué haría Jesús?

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